Por Adela Luna

La muerte tiene esa costumbre implacable de llegar sin aviso, de arrebatarnos en segundos a quienes aún tenían historias por contar. Hoy, el gremio periodístico despide a un colega, a un amigo, a un apasionado de la verdad: Alexander Lewis.

Su partida deja un vacío que ningún titular podrá llenar, una ausencia que resuena en cada sala de redacción, en cada entrevista inconclusa, en cada historia que soñó con escribir.

Nos recuerda, con dolorosa claridad, que la vida no tiene guion ni anuncio previo, que la muerte nos sorprende en medio de nuestras rutinas, de nuestras carreras por la noticia, de nuestras madrugadas de cierre.

A su familia, a sus seres queridos, les enviamos fortaleza en este momento de duelo. Que encuentren consuelo en el legado de Alexander, en su pasión por informar, en su incansable búsqueda de la verdad. Porque si algo nos enseñó es que las palabras tienen el poder de trascender, de mantenerse vivas aún cuando la voz que las pronunciaba se apague.

Hoy, más que nunca, reafirmamos la importancia de valorar cada instante, de abrazar con más fuerza, de decirnos lo que sentimos antes de que el tiempo nos lo impida.

Descansa en paz, Alexander. Aquí seguimos, contando historias, como a ti te gustaba.

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