Por Gerardo Joleanis Bello
Con una enorme pena, Montería recibió los restos del soldado profesional Arley Camilo Tordecilla Warnes, cuyo cuerpo llegó a su casa en el sector Cantaclaro, donde sus allegados le rindieron honores con mucho pesar.
El féretro, cubierto con el pabellón de Colombia como muestra de aprecio y compromiso, fue recibido a las doce de la noche por parientes, conocidos y vecinos que aguardaban para ofrecerle un último homenaje. Las escenas rebosaban de sentimiento, dejando ver el impacto que su ausencia ha causado en el pueblo.
El militar, con apenas 21 años, es uno de los 69 jovenes que dejaron de existir en el fatal suceso del avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana, el cual pasó hace cinco días en Puerto Leguízamo, Putumayo, una calamidad que ha afectado a la nación y sumido en duelo a bastantes hogares.
Ahora, su zona y toda Montería se despiden no solo de un ser querido, sino de un muchacho recordado por ser valiente y fiel a la institución. Su recuerdo sigue vivo como un ejemplo de sacrificio y deber, mientras la nación sigue sufriendo una de las más tristes catástrofes aéreas de tiempos recientes.
