Por Juan Alberto Padilla Arnedo
Terminada la vacancia judicial, que retornó el pasado 13 de enero del 2025, así mismo reanudamos nuestra tarea de batallar por defender los derechos y deberes de la ciudadanía.
Nuestro orientador, piloto y guía de nuestras actuaciones, el Dios todopoderoso, en afinidad y concordancia con nuestro asesor jurídico con alta experiencia cosmopolita ( Jurista de alto nivel ) nos indican que el paso a seguir, ya se activó.
El Juzgado Undécimo Administrativo de Santa Marta, representado de forma intachable, integra y justa por la doctora, Arleth Ceballos Parejo, ya tiene en su poder un segundo memorial de pruebas con respuestas parciales y no de fondo de los accionados, mediante la tutela presentada contra la Procuraduría de Santa Marta, la Personería Distrital y la Defensoría Regional del Pueblo.
Llama poderosamente la atención, la manera extraña y nublosa como responde ante nuestra solicitud y amparados en el pleno conocimiento de un Juez de la República, la Personería Distrital de Santa Marta, en cabeza del señor Personero, Edward Orozco Oñate, cuando este emite el pasado 19 de diciembre de 2024 una respuesta arbitraria, absurda e infundada y no de fondo, basándose en que no es la entidad competente para avocar el trámite clínico científico solicitado.
¿ Cuál es el temor, el miedo, el pánico para que el Ministerio Público actúe como lo ordena nuestra constitución ? Existirá algún interés por parte de la Personería Distrital de Santa Marta, para eludir, evitar o esquivar responsabilidades ?
Sorpresivamente una fuente de entero crédito, del propio, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en la ciudad de Bogotá, nos contactó vía WhatsApp y pregunta del porqué no se ha generado orden inmediata por cuenta del Ministerio Público, para avanzar en la aplicación del Protocolo de evaluación básica en psiquiatría y psicología forense, para los Concejales de la Ciudad de Santa Marta.
La fuente fidedigna, muestra su asombro y conmoción al ver y escuchar varias de las sesiones del Concejo Distrital de Santa Marta, donde algunos cabildantes se tildan de drogadictos, homosexuales, corruptos, degenerados y otras series de confrontaciones que rayan en el irrespeto, el agravio, la injuria, el ultraje y la burla entre ellos.
Más adelante la fuente de alta fidelidad del propio, Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, nos contextualiza y manifiesta que el motivo de la peritación es legal en estos casos y simplemente es para establecer la Capacidad de Comprensión y Autodeterminación del Concejal.

El informe pericial de capacidad de comprensión y autodeterminación forense de cada uno de los Cabildantes de la ciudad de Santa Marta es necesario, enfatizó la fuente.
Muy posiblemente y esperamos estar equivocados, el perfilamiento psiquiátrico, es decir, el etiquetamiento de los Concejales que presuntamente estarían enfrentando procesos o problemas de salud mental, incapaces de razonar coherentemente o tomar decisiones por sí mismos, colocaría en peligro el propio desarrollo y progreso de la ciudad.
A finales del mes de diciembre pasado, dos familiares de uno de los concejales actuales de la ciudad, quisieron dialogar con nosotros, sobre este tema tan delicado, pero que muchos inicialmente lo tomaron y lo siguen viendo como una simple broma, sin embargo esto no es ni burla y mucho menos chanza e inocentada.
La historia personal y familiar, nos lleva a pensar que existe al parecer un problema mental severo al interior del Concejo Distrital de Santa Marta y eso con la ayuda de Dios y de los Jueces de la República y autoridades competentes lo vamos a lograr, y cuando expresamos ( Logramos ) no es a título personal, sino de la ciudad, una Santa Marta que merece respeto, consideración, miramiento y admiración y no maltrato, agravio, burla, ofensa y menosprecio como hoy se muestra en un recinto que debería ser sagrado y respetado por todos.

No nos vamos a detener en la defensa por la ciudad y que pase lo que tenga que pasar.
No nos tiembla la voz y mucho menos la moral, ante una política corrupta, sucia, degenerada y podrida.
Investigación periodística en desarrollo.
