Con tarima, luces, invitados especiales y la presentación de una reconocida agrupación vallenata, la Gobernación del Magdalena inauguró hace dos meses el nuevo hospital de El Retén. La ceremonia, promovida como un acto histórico, incluyó buses llenos de asistentes traídos desde Santa Marta y municipios vecinos para llenar las sillas y aplaudir la obra que, según el exgobernador Carlos Caicedo transformaría la atención en salud de más de 22 mil habitantes.

Hoy, esa mole de cemento sigue cerrada.

A pesar de la inversión cercana a 19 mil millones de pesos, el hospital no ha entrado en funcionamiento. Los pasillos permanecen vacíos, los equipos sin uso y la infraestructura empieza a mostrar señales de deterioro.

«Posaron para la foto, cortaron la cinta y luego apagaron las luces. El hospital sigue sin abrir sus puertas”, denuncia un líder social de El Retén.

El centro asistencial, construido sobre 9.200 metros cuadrados, fue presentado como un modelo de atención integral, con seis consultorios, un área de urgencias con cinco camillas, siete camas de hospitalización, una sala de partos y tres ambulancias de transporte asistencial básico. Sin embargo, ninguno de esos servicios opera actualmente.

La comunidad se siente engañada. Para los habitantes, la inauguración fue otro episodio de la llamada política del espectáculo, en la que los anuncios y las fotos pesan más que los resultados. Mientras tanto, los pacientes deben seguir desplazándose a Fundación o Aracataca para recibir atención médica.

El deterioro progresivo del edificio y la falta de claridad sobre su apertura despiertan inquietudes sobre la planeación del proyecto y el uso de los recursos públicos.

A tres semanas de las elecciones del 23 de noviembre, en El Retén crece el descontento ciudadano. “La salud no puede seguir siendo un show. Queremos seriedad y resultados”, concluye un líder comunal.

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