El diálogo se dio en medio de tensiones diplomáticas por el intercambio de palabras entre ambos mandatarios tras la captura de Nicolás Maduro.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, mantuvieron su primera conversación directa, la cual se extendió por aproximadamente 15 minutos. 

El intercambio se produjo en un contexto de máxima tensión internacional, derivado de la reciente captura de Nicolás Maduro en Caracas y su posterior traslado a territorio estadounidense bajo cargos de narcotráfico y terrorismo.

La comunicación telefónica tuvo lugar después de las 5:00 de la tarde, instantes antes de que el jefe de Estado colombiano se desplazara a la Plaza de Bolívar para un evento público. Este acercamiento ocurrió tras días de crecientes fricciones que han marcado el inicio del segundo mandato de Trump en 2025, periodo en el cual la relación bilateral se ha deteriorado debido a divergencias en seguridad regional, aranceles y política migratoria.

El clima de confrontación alcanzó un punto crítico el pasado lunes, cuando el presidente Petro reaccionó a las advertencias de la Casa Blanca. A través de la red social X, el mandatario colombiano expresó: «Juré no tocar una arma más desde el pacto de paz de 1989, pero por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero». Esta declaración se dio luego de que Trump afirmara durante el fin de semana que Petro debería «cuidarse el trasero» y lo calificara como «un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y venderla a Estados Unidos», añadiendo que «no lo hará por mucho más tiempo».

Las diferencias también se extendieron al mando de las instituciones armadas. Petro emitió una directriz clara a las tropas: «Cada soldado de Colombia tiene una orden desde ya: todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EE. UU. a la bandera de Colombia se retira inmediatamente».

Este distanciamiento marca una ruptura significativa en la histórica alianza que ambas naciones consolidaron desde 1999 con el Plan Colombia. Mientras Washington avanza en sus acciones judiciales contra la cúpula venezolana tras los bombardeos del pasado sábado, la relación con Bogotá, tradicional aliado estratégico en la región, atraviesa uno de sus momentos más inciertos bajo la actual administración izquierdista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *