Por Gerardo Joleanis Bello

La capital de Córdoba celebró un cumpleaños marcado por la mayor crisis climática en un siglo, pero también por una respuesta de la comunidad y las instituciones que demuestra su fortaleza.

Hace 249 años, el comisionado Antonio de la Torre y Miranda definió en la costa izquierda del río Sinú los primeros contornos de lo que llamó San Jerónimo de Buenavista. Con un enfoque práctico propio de la época colonial, eligió el área más elevada y sólida de la ribera.

En su aniversario número 249, Montería vuelve a confrontar al río que la vio nacer, actuando con la misma tenacidad que la caracterizó en sus inicios. El alcalde Hugo Kerguelén afirmó que no se habían visto caudales como los experimentados en esta temporada en un siglo.

El embalse de Urrá alcanzó picos de 2. 400 metros cúbicos por segundo, mientras el nivel del río Sinú subió de 1,48 a 5,8 metros en su punto más crítico. Las estadísticas oficiales revelan que más de 70. 000 personas fueron afectadas, unas 24. 000 familias sufrieron el impacto y el 12% de la superficie municipal quedó sumergida.

La causa fue una lluvia fuera de lo común: en los primeros seis días de febrero cayó toda la cantidad de agua que se esperaba para el mes, sin tiempo para preparar alertas anticipadas.

Entre el 90 y el 95% de la ayuda proporcionada se originó en la solidaridad de los monterianos, tal como lo reconoció el alcalde.

En las calles inundadas, los damnificados no esperaron por rescatistas: con cubos y palas sacaron el agua, limpiaron el barro y recuperaron lo poco que quedó en pie. El presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Vallejo lo expresó desde una lancha en medio de las aguas: «Si caemos juntos, juntos nos levantaremos».

Curiosamente, mientras el río mostraba su cara más temida, Montería avanzaba en un proyecto que transformará para siempre su percepción. La ciudad ya no ve al Sinú solo como la frontera que separa sus dos márgenes, sino como el vínculo que las conecta.

Así nació Businú, un sistema de transporte fluvial intermodal que busca utilizar el río como una ruta natural de movilidad y potenciar el desarrollo turístico y económico de la capital cordobesa.

Las embarcaciones, diseñadas por Cotecmar con capacidad para 36 pasajeros, acortarán los viajes de más de una hora a solo 30 minutos, beneficiando a más de       18.000 ciudadanos de la margen occidental, con tarifas similares a las del transporte público tradicional.

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