Por Gerardo Joleanis Bello

El Acueducto Regional del San Jorge, un proyecto que se inició hace más de una década, había estado paralizado al comienzo de la administración del gobernador Erasmo Zuleta, quien fue responsable de realizar las gestiones necesarias para reanudar las obras, las cuales se reiniciaron en febrero de 2025.

Desde esa fecha, el proyecto ha progresado significativamente y actualmente se encuentra en su fase final, acercándose a cumplir la meta de proporcionar agua a las comunidades de La Apartada, Buenavista, Planeta Rica y Pueblo Nuevo. Su inauguración representará un hito importante en la historia del San Jorge en Córdoba.

La captación en el río San Jorge ya está operativa y desde allí se suministra agua a la planta de tratamiento, donde el proceso se lleva a cabo con éxito. Tras ser sometida a tratamiento, el agua ha llegado a las reservas de La Apartada y Buenavista. En la fase de pruebas de bombeo desde Buenavista, el agua se dirige hacia Planeta Rica y se encuentra a menos de 10 kilómetros del tanque que se ha instalado en el municipio.

Una vez que el agua alcance ese punto, continuará su camino hacia Pueblo Nuevo. Además, en la planta han comenzado las evaluaciones de los sistemas para el tratamiento de lodos.

El progreso de la obra ha aumentado del 81,93 % en febrero de 2025, momento en que se reactivó tras ser reformulada ante el Ministerio de Vivienda, alcanzando ahora un 99,56 %. Actualmente, se han instalado casi 90 kilómetros de tuberías y los equipos de las nueve estaciones de bombeo.

El sistema eléctrico ha pasado del 36,28 % al 98,61 %, mientras que la captación y las estaciones de bombeo han avanzado del 74,03 % al 100 %. El contratista trabaja día a día para identificar filtraciones causadas por terceros o deficiencias en la instalación, corrigiéndolas antes de que se complete el proyecto.

Al mismo tiempo, se avanza con Afinia en el proceso para la energización definitiva de las estaciones de bombeo. Este proyecto, que ha estado en desarrollo durante más de diez años, estaba detenido al principio de esta administración y había enfrentado múltiples obstáculos.

Cancelar el contrato podría haber parecido la solución más sencilla, pero no la más justa para las comunidades que necesitan el servicio. El gobernador ha tomado la responsabilidad de promover su finalización y, en colaboración con el Ministerio de Vivienda, la interventoría y la supervisión, sigue de cerca el avance del proyecto.

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