El puente Santa Ana, que conecta con Pinto, Magdalena, se encuentra completamente cerrado. Este colapso es resultado del deterioro de un puente improvisado que los propios habitantes construyeron ante la inacción alarmante de las autoridades.
Mientras el gobernador Rafael Martínez se encuentra atrapado en disputas estériles con la Asamblea del Magdalena, en el sur del departamento, la comunidad enfrenta una crisis que clama por atención urgente. La desesperación crece a medida que las promesas no cumplidas se acumulan.
Las críticas hacia el gobernador Martínez y el alcalde de Santa Bárbara de Pinto, Heyner Garizao, son cada vez más intensas.
Ambos han dejado a la comunidad en un limbo sin soluciones efectivas durante casi dos años. La gente, harta de la indiferencia oficial, ha comenzado a planear cómo «celebrar» el segundo aniversario de esta crisis con torta, bombos y papayera, mientras los responsables miran hacia otro lado como si nada estuviera ocurriendo.
La comunidad exige respuestas y acciones concretas. ¡Ya es hora de que las autoridades escuchen y actúen!
