Por Gerardo Joleanis Bello
El departamento resguarda 589 especies registradas en eBird, entre las que se incluyen aves que no se pueden ver en otras zonas de Colombia, como la garza Agami, que conserva en San Antero su único lugar de anidación reconocido en todo el continente americano.
El acceso reciente a áreas previamente prohibidas por el conflicto bélico ha descubierto una asombrosa abundancia ornitológica. Una expedición de una vez días realizada en 2021 registró 238 especies, incluyendo 25 nuevos registros departamentales, incluyendo el picoagudo y el sapayao, el cual no ha sido detectado desde 1949. Posee la única nidada de la garza Agami en su colonia.
La variedad de ecosistemas en un espacio geográfico reducido diferencia a Córdoba de otros lugares de interés nacional.
El Nudo del Paramillo, los complejos de cenagosos del Bajo Sinú y Ayapel, los manglares de la costa y el cerro Murrucucú con bosques tropicales proporcionan variados hábitats para la observación de aves en un viaje eficaz.
La existencia de especies representativas como la guacamaya chocoana, que cuenta con menos de 200 ejemplares adultos en libertad, y el lorito del Sinú en riesgo severo, ofrece encantos únicos para observadores expertos que aspiran a completar observaciones singulares en Colombia.
La labor de la Sociedad Ornitológica de Córdoba, que cuenta con 44 miembros activos dedicados a la conservación, asegura la protección de aves en peligro y promueve experiencias de observación dirigidas por especialistas locales.
Las comunidades ya gestionan programas destinados a captar visitantes internacionales de Singapur, España y Estados Unidos, principalmente para la observación de aves.
