Tendrá tasas de hasta 34 % para el gigante asiático y aplicará un 25% a automóviles y autopartes, con el objetivo de fortalecer la industria estadounidense. No habrá cambios en las tarifas anunciadas para México y Canadá.
El presidente estadounidense Donald Trump lanzó este miércoles una ofensiva comercial generalizada con aranceles masivos contra China y la Unión Europea y uno mínimo del 10% que aplica a buena parte de los países latinoamericanos.
El republicano entierra el principio del libre comercio que Estados Unidos ha promovido durante décadas para proclamar una «declaración de independencia económica».
Su objetivo: impulsar una «edad de oro» en Estados Unidos.
«Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, violado y devastado por naciones cercanas y lejanas, aliadas y enemigas por igual», dijo en la rosaleda de la Casa Blanca.
La ofensiva consiste en una tarifa aduanera mínima del 10% para todas las importaciones y recargos selectivos para ciertos países considerados particularmente hostiles en términos comerciales.
Estos recargos están calculados para reflejar también las llamadas barreras no arancelarias que estos países imponen a la entrada de productos estadounidenses, por ejemplo, las regulaciones sanitarias y los estándares ambientales.
La factura es salada para China, cuyos productos serán gravados con un 34%, y para la Unión Europea, a la que reservó el 20%. Los aranceles serán del 24% para Japón, el 26% para la India y el 31% para Suiza.
Varias economías latinoamericanas figuran en la lista de la Casa Blanca: Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador o Uruguay. Pero aplicará el 10% a las importaciones de estos orígenes, es decir, la tasa mínima. La excepción es Nicaragua, con el 18%.
Donald Trump dijo que es benévolo en comparación con los aranceles que los países imponen a los productos estadounidenses.
El gravamen universal del 10% entrará en vigor el 5 de abril a las 04H01 GMT y los más altos el 9 de abril a las 04H01.
Para Maurice Obstfeld, economista del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE), estos impuestos son «una declaración de guerra a la economía mundial» y resultarán «absolutamente aplastantes» para algunos países.
El presidente estadounidense también puso fin a la exención de derechos de aduana para los paquetes pequeños enviados desde China, lo que beneficiaba a los gigantes chinos del comercio electrónico Shein y Temu.
Ni México ni Canadá, los socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), figuran en la lista.
«En este momento, Canadá y México siguen sujetos a la emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración, y ese régimen arancelario se mantendrá mientras persistan esas condiciones, y estarán sujetos a ese régimen, no al nuevo», declaró a periodistas un funcionario de la Casa Blanca.
Esto significa aranceles del 25% (10% para los hidrocarburos canadienses) salvo los productos contemplados en el T-MEC.
Trump siente fascinación por el proteccionismo de finales del siglo XIX y principios del XX en Estados Unidos y ve los gravámenes casi como una varita mágica capaz de reindustrializar el país, reequilibrar la balanza comercial y eliminar el déficit fiscal.
Desde que en enero regresó a la Casa Blanca, ha aumentado las tarifas no solo a sus vecinos sino también a China, y sobre el acero y el aluminio independientemente de su origen.
El jueves a las 04H01 GMT, Washington impondrá asimismo un arancel adicional del 25% a los automóviles y componentes fabricados en el extranjero.
Teóricamente habrá una excepción: los vehículos ensamblados en México o Canadá estarán sujetos a un impuesto del 25% solo sobre la parte de piezas sueltas que no procedan de Estados Unidos.
