Recientemente, Chatgpt es una de las páginas web más consultadas en el mundo, debido a la tendencia creada por las fotografías convertidas al estilo del famoso Studio Ghibli. Consiste en un prompt que se le indica al servidor, junto a la foto deseada para convertirla en una ilustración referente a los dibujos creados por la productora japonesa.

Esta tendencia se popularizó en poco tiempo, y a través de las redes sociales se han reproducido miles de ejemplares con este y otros estilos de animación. Miles de usuarios han aprovechado para replicar este fenómeno con sus fotos personales, y otros para representar videos o fotos famosas que fueron utilizadas como memes o momentos icónicos.

Sin embargo, esta práctica puede ser riesgosa para quienes utilizan la IA con este fin, ya que puede tener peligros. El aspecto que más debe alarmar a los usuarios es la privacidad, al compartir datos personales con estos servidores. 

Al interactuar con una Inteligencia Artificial se pueden compartir información personal o incluso corporativa de gran valor. Esto hace que los usuarios se expongan a que se filtre información, y pueda ser usada por terceros con fines inescrupulosos.

En cuanto a la Política de Privacidad de OpenAI, empresa propietaria de Chatgpt, el reglamento indica que el chatbot utiliza y recopila toda clase de datos que suben los usuarios. Esto abarca todo tipo de contenido: textos, imágenes, archivos, entre otros, que son procesados por este servicio de inteligencia artificial.

Al interactuar con una Inteligencia Artificial se pueden compartir información personal o incluso corporativa de gran valor. Esto hace que los usuarios se expongan a que se filtre información, y pueda ser usada por terceros con fines inescrupulosos.

En cuanto a la Política de Privacidad de OpenAI, empresa propietaria de Chatgpt, el reglamento indica que el chatbot utiliza y recopila toda clase de datos que suben los usuarios. Esto abarca todo tipo de contenido: textos, imágenes, archivos, entre otros, que son procesados por este servicio de inteligencia artificial.

Si bien la compañía norteamericana toma medidas en lo correspondiente a la ciberseguridad, todo sistema es vulnerable. En caso de que el sistema sufra algún tipo de ataque, hay una alta probabilidad de que se filtren datos de los millones de usuarios.

Adicionalmente, el usuario corre el riesgo del uso no autorizado, que consiste en la facultad de utilizar algo sin la necesidad de tener permiso. Esto quiere decir que OpenAI puede usar datos, imágenes o archivos para «reutilizarse con fines comerciales o publicitarios, sin el consentimiento explícito del usuario».

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