A pocos días de las elecciones, la campaña de Margarita Guerra enfrenta uno de sus momentos más críticos. Diversos analistas jurídicos consultados por sectores políticos del Magdalena aseguran que la candidata podría quedar por fuera de la contienda debido a presuntas inhabilidades e incompatibilidades contempladas en el régimen legal colombiano para aspirantes a cargos de elección popular.
Aunque será la autoridad electoral quien determine la validez de estas advertencias, los expertos consultados coinciden en que el riesgo jurídico existe y que cualquier decisión de fondo tendría impacto inmediato en el tarjetón y en la estabilidad de la campaña.
La tensión aumenta dentro del movimiento por las malas decisiones tomadas de Carlos Caicedo. Analistas independientes afirman que su protagonismo político se ha convertido en una carga para el movimiento que cada día se queda sin integrantes.
Algunos lo describen como “el águila que se come el hígado del propio movimiento”, en referencia al desgaste, las fracturas internas y el rechazo ciudadano que aseguran se ha profundizado bajo su influencia.
A este panorama se suman cuestionamientos por alianzas recientes con figuras procesadas y condenadas por parapolítica.
Además, se han detectado encuestas con montajes falsos circulando en redes sociales provocando confusión en el electorado y preocupación entre organizaciones que monitorean la transparencia del proceso electoral.
