Por Gerardo Jolianis Bello
Desde ayer domingo 22 de diciembre, un conjunto de comunidades originarias adquirió la propiedad del icónico parque Simón Bolívar, causando inquietud entre las autoridades locales debido a la coincidencia con las antiguas festividades navideñas que se llevan a cabo en ese lugar.
El empleo, cuya precisa cantidad de participantes todavía no se conoce, pone en peligro la exhibición del pesebre viviente, uno de los principales puntos de interés turístico de la estación decembrina en la ciudad. Los protestantes sostienen que su presencia tiene como objetivo presionar la realización de diversos compromisos pendientes por el Gobierno Nacional.
Frente a la circunstancia, delegados de la Gobernación de Córdoba se comunicaron con los líderes indígenas con el fin de comprender sus exigencias y encontrar una solución que facilite el desalojo pacífico de los lugares públicos.
Las conversaciones se llevan a cabo mientras aumenta la inquietud sobre el efecto que esta protesta podría causar en las actividades culturales previstas para estos días. Hasta ahora, las autoridades no han verificado si hay un tiempo establecido para solucionar la situación ni los pormenores concretos de los acuerdos que los manifestantes exigen.
El sitio donde se ubican los Indígenas también es el escenario del Pesebre Humano Más Grande de Latinoamérica, producido por el Teatro de Pelayito, respaldado por la administración, lo que genera dudas acerca de cuál será el futuro de este destino turístico.
