Por Gerardo Jolianis Bello
En la Feria Un Río de Libros, que concluyó en la capital de Córdoba, se realizaron numerosos diálogos con gran aceptación, incluyendo el de Julio Oñate Martínez, quien presentó su libro Las Triquiñuelas de Poncho junto a Poncho Zuleta y Cocha Molina. Inicialmente, Oñate Martínez detalló que: El término Triquiñuela no ha sido una palabra utilizada en el país vallenato, sin embargo, posee un encanto particular que nos evoca aquellas épocas en las que hallábamos en nuestro idioma una multitud de palabras singulares como esta.
En la cancionística del universo vallenato, Poncho Zuleta ha tenido algunas salidas, rodeos y evasiones utilizando la herramienta de la palabra, que se convierte en un instrumento para conseguir esguinces, gambetas y superar obstáculos.
En esencia, las triquiñuelas de Poncho son trampas pactadas sin maldad, como un método de picardía recreativa. En el universo vallenato, no hay un personaje que posea la astucia y destreza de Poncho Zuleta para intentar obtener algo mediante un tercero.
De hecho, el supuesto engañado termina celebrando a carcajadas en complicidad con él, tras ser objeto de un trampolín, de una vuelticarnera, un garabateo cordial, un saludo en una discoteca, y un cálido abrazo parrandero.
No existe nadie igual que él para engañar de manera saludable a un amigo, dado que indudablemente es Poncho Zuleta, el máximo orgullo de la triquiñuela, alejado del engaño y la estafa.
Con relación a este diálogo, donde también Zuleta se atrevió a criticar con vehemencia la manera en que se está malinterpretando la música vallenata y se está transitando de las letras poéticas y líricas a las vulgares, les presentamos tres capítulos del libro, uno que Poncho mismo. relató durante el encuentro y que provocó risas entre los presentes.
