Por Gerardo Joleanis Bello
Efrén Puche se alista con su sombrero y poncho para otra corrida en Montelíbano, pero en su pueblo, Momil, la gente está harta de las malas calles.
Esta brecha entre la fiesta y lo que la gente necesita hace que la gestión del alcalde Puche vuelva a estar en entredicho. En el sector de Las Lamas, la lluvia ha convertido los caminos en lodazales. Niños, mayores, quienes van en moto y los trabajadores la tienen difícil para moverse.
Los campesinos y productores dicen que las carreteras en mal estado les impiden llevar sus cosechas y ganarse la vida. La gente cuenta que han protestado, bloqueado vías y pedido una y otra vez al ayuntamiento, pero nada cambia. La comunidad pide obras y respuestas a un problema que empeora con cada aguacero.
Y mientras el barro se apodera de las calles, otros asuntos tienen a la administración bajo la lupa. La Contraloría de Córdoba señaló 28 irregularidades, seis de ellas con posibles repercusiones económicas, relacionadas con un supuesto daño al patrimonio de 1. 060 millones de pesos, además de sugerencias con posibles consecuencias legales.
Estos señalamientos no significan una sentencia ni prueban la culpabilidad del alcalde. A esto se suma la polémica por un crédito que supera los 5. 000 millones y que no tuvo la aprobación del Concejo Municipal. Ante las quejas de la gente, la pregunta es obvia: ¿cuándo tendrá Momil calles decentes y soluciones para sus habitantes que se sienten olvidados?
