Por Gerardo Joleanis Bello

Un nuevo pulso político se empezará a vivir en Córdoba y todo por la suspensión del alcalde de Puerto Libertador, Ramón Rubio Durango, separado del cargo por el Consejo de Estado. 

El suspendido mandatario fue víctima de su desacato a las directrices del partido La Fuerza de la Paz, cuyo líder natural es el embajador Roy Barreras, que apoyó al hoy gobernador Erasmo Zuleta Bechara, pero Rubio Durango desatendió esa orden y respaldó la candidatura contraria de Gabriel Calle Aguas, lo que a la postre lo tiene fuera del cargo.

Y es precisamente, en ese punto en el que se empezarán a mover las fichas del ajedrez político en el San Jorge, toda vez que el afectado con la decisión del alto tribunal es una carta de la casa Calle, que seguramente se moverá por su cercanía con el Gobierno Nacional para que se le respete esa cuota en la región, especialmente, cuando todos los grupos políticos se vienen armando con miras a las elecciones a Congreso de 2026. 

Zuleta Bechara tiene el ‘sartén por el mango’. Será él quien designe un alcalde encargado, que tendrá que ser un funcionario de la Administración Departamental, esto mientras la colectividad que avaló a Ramón Rubio presente una terna al propio Gobernador para nombrar al mandatario que estará al frente de Puerto Libertador mientras se toma una decisión de fondo, que en este caso sería la absolución del investigado por doble militancia o en su defecto la destitución definitiva del cargo. De darse este último punto, se deberían realizar elecciones atípicas en ese municipio.

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