La campaña de la candidata a la Gobernación del Magdalena, Margarita Guerra, enfrenta una creciente turbulencia interna luego de una fuerte confrontación entre la aspirante y el exgobernador Carlos Caicedo, jefe político y líder visible del movimiento que respalda su aspiración.

De acuerdo con versiones obtenidas por Semana, la discordia estalló por la contratación de espacios publicitarios y contenidos en medios regionales como Opinión Caribe y Seguimiento.co. La decisión, que habría sido tomada sin la autorización directa de Caicedo, generó molestia en el núcleo más cercano del exmandatario.

Según fuentes presentes en una reunión privada, el tema desencadenó un enfrentamiento a gritos entre Guerra, el gerente de campaña Omar Segura y varios asesores. La tensión, aseguran, dejó al descubierto un pulso de poder por el control de la estrategia comunicacional y los recursos de difusión.

Horas después del altercado, la campaña difundió un comunicado de unidad, en el que se exaltaba el compromiso con el proyecto político del “cambio”. Sin embargo, dentro del propio movimiento algunos interpretaron el mensaje como una maniobra para contener una crisis mayor y frenar la percepción de fractura interna.

El episodio llega en un momento crítico de la contienda. Analistas locales advierten que la campaña atraviesa un déficit de cohesión y liderazgo, justo cuando las encuestas muestran un reacomodo en las preferencias electorales. La falta de coordinación, sumada al desgaste del movimiento que lidera Caicedo, podría erosionar la confianza de los votantes indecisos y restarle fuerza al proyecto que prometía continuidad.

Por ahora, el Magdalena observa con atención cómo una disputa por contratos y protagonismos amenaza con convertirse en el símbolo del desorden dentro de la campaña que buscaba presentarse como la heredera de un modelo político que hoy luce más dividido que nunca.

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