Por Gerardo Joleanis Bello
El 26 de abril, la planta hidroeléctrica Urrá registró un incremento cercano a los 1.000 metros cúbicos por segundo, lo que representó el caudal más alto de este año.
El embalse consiguió atenuar este aumento y arrojó solamente 300 m3/segundo hacia el río Sinú, evitando así inundaciones enormes en las localidades aledañas. Enrique Kerguelén, director técnico ambiental de Urrá, detalló que el suceso se produjo en paralelo al derrumbe de dos puentes en Tierralta a causa de las intensas lluvias.
«Este incremento se amortiguó en el embalse, no se desató hacia aguas bajas, lo que hubiera representado un gran problema en el asunto de las inundaciones», declaró el dirigente. La habilidad para regular el embalse impidió que los 700 m3/segundo extra llegaran a las comunidades situadas bajo el agua.
Este caudal de agua habría causado inundaciones en el río Sinú y serias repercusiones en las comunidades aledañas. El aumento del 26 de abril se produjo durante una estación especialmente lluviosa.
Kerguelén indicó que abril, usualmente el último mes de la estación seca, experimentó lluvias atípicas que incrementaron las contribuciones al embalse. La compañía conserva sus descargas dentro de los límites fijados por la licencia de medio ambiente.
Durante esta emergencia, se comprobó la eficacia del embalse como regulador del agua. Mientras que las quebradas de Tierralta sufrieron rápidos incrementos que derrumbaron la infraestructura de las vías, Urrá reguló el curso del río principal, atenuando el efecto de las precipitaciones intensas. La temporada invernal oficial comenzó en mayo, sin embargo, las condiciones meteorológicas presentes sobrepasan las cifras del año previo.
