“Jamás retrocederé a mi palabra, ese es mi camino ninja”, esta frase es una de las más populares del protagonista del anime que lleva como nombre Naruto. Así como el ninja más importante de la aldea de la hoja, el pesista colombiano Luis Javier Mosquera se planteó, desde una temprana edad, que sacaría a su familia adelante y que no desistiría hasta lograrlo.

Nacido en Cali, Valle del Cauca, pero desde bebé formado en Yumbo, en el seno de una familia numerosa, Luis Javier Mosquera vivió varias dificultades, económicas como familiares, que le permitieron crear un carácter fuerte y ‘echado pa’lante’ junto con un pensamiento claro ante la adversidad, pues la batalla se pierde cuando dejas de creer en ti mismo.

Sus hermanos mayores, José Novarino y Jhon Jairo, fueron los responsables de inculcarle ‘el camino ninja’ a Luis Javier, pues desde los siete años su ‘chakra’ le permitía practicar fútbol, pesas, patinaje y boxeo. Sin embargo, Damaris Delgado (ex pesista) destacó la fuerza de aquel niño, por lo que, con el paso del tiempo, el Gimnasio de Yumbo pasó a ser su segundo hogar.

“Ha marcado un antes y un después, me ha dado la oportunidad de salir adelante, ayudar a mi familia de superarme como persona y le agradezco a Dios por esa bonita oportunidad de ser deportista y más del levantamiento de pesas”, con un rostro convencido e iluminado por la felicidad, Luis Javier reconoce cual fue el impacto de la disciplina deportiva en su vida.

Con esfuerzo, motivación y, sobre todo, con la perseverancia, el vallecaucano superó, lesiones, entrenamientos y la separación de sus padres. Su mamá, Darly Lozano, dejó el hogar y tanto él como sus hermanos quedaron a cargo de su papá José Mosquera. Aunque la situación era delicada, Luis Javier la enfrentó con actitud e impulsó a sus hermanos a no faltar a clases.

Algunas veces parece que nada tiene sentido en la vida, pero el esfuerzo es inútil si no se cree en sí mismo, así el futuro campeón olímpico centró su atención en avanzar con sus estudios y en ayudar a su familia, para esto último aprendió el oficio de la peluquería y les realizaba los cortes a sus amigos, así solventaba varias de las deudas en su hogar.

La relación con su familia es fiel muestra de su empatía, de comprender lo importantes que son para él y del ejemplo que siempre quiere entregarles: “lo que me motiva diario es mi familia, ellos son un motor muy importante en mi vida, y el sueño que tuve desde niño, desde los nueve años me propuse ser un deportista de ejemplo”.

Asimismo, ¿Qué sería de su sueño sin tener confianza en sí mismo? Una derrota asegura, pues a las primeras de cambio la falta de autoconfianza puede limitar a cualquier persona independientemente de su talento innato o de su arduo trabajo: “después de Tokio eliminaron mi categoría, de 67 me tocó subirme a 73, posteriormente, me lesioné varias veces. Fue duro, pero bonito también, he demostrado que Dios me mandó a este mundo a seguir guerreando y cumplir mis sueños y mis metas”.

Luis Javier superó prueba tras prueba, examen tras examen, y consiguió el sueño de ser ‘hokage’, a su manera, las medallas olímpicas de Río 2016 y Tokio 2020 fueron la recompensa a ciclos olímpicos en los que su fe se mantuvo intacta y ante la adversidad no dejó de intentar y lograr todo lo que se propuso.

“La verdad no lo hice muy bien este ciclo, pero las cosas no son como se empiezan sino como se terminan y ese es mi lema. Yo sé que no pude empezar muy bien este ciclo, pero yo puedo cambiar eso y terminarlo bien”, con una desbordante confianza en sus palabras, el vallecaucano expresa que su asistencia a París 2024 cuenta con entrenamientos y la exigencia suficiente para remontar los resultados que, dentro del ciclo olímpico, pudieron ser mejores.

Luis Javier Mosquera asiste a sus terceros Juegos Olímpicos con la experiencia de toda una vida enfocada en el deporte, en la constancia y determinación para afrontar el día a día. Por supuesto que la medalla es el objetivo final para el campeón que quiere el oro.

“Yo me identifico bastante con Naruto desde muy chiquito, desde ese entonces empecé a verlo y su vida fue bastante compleja. Me ha enseñado también a no rendirme, que los sueños se pueden cumplir y él luchó hasta conseguirlo”, su alegría es indescriptible, pues sus ojos transmiten que al igual que el héroe de la ‘aldea de la hoja’ también consiguió cumplir con su palabra.

París 2024, la siguiente misión de un ninja que tiene como armas la disciplina, la perseverancia y la actitud de un ganador que ante la adversidad nunca dio su brazo a torcer. Con un ‘jutsu de invocación’, Luis Javier tendrá presente a todas las personas que lo han apoyado y junto a la motivación de ser un ejemplo a seguir, levantará el peso en búsqueda de ser campeón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *