Por Gerardo Joleanis Bello
El olor del chocolate de bola junto al maíz cariaco vuelve, ahora dentro de un pan. En vez de comerlos así, el frijol cabecita negra aparece tostado, con sabor a maracuyá y un poco de ají picante. Las berenjenas no son fritas ni hervidas: salen rebozadas tipo nugget, ideales para los niños. Cada idea muestra cómo lo nuevo también puede nacer acá, en Córdoba.
Para Ronny Gamero Fernández y Yeris Bohórquez Aparicio, su ‘Pan Millo’ carga más que nutrientes: tiene historia. Vuelven a usar el maíz cariaco y el cacao del chocolate de bola viejo para hacer algo que recuerda sabores del campo. «Esto no es simplemente pan», dice Bohórquez, «lleva historias dentro».
Otro miembro comenta que todo es natural, sin mezclas raras, rescatando productos que las fábricas dejaron atrás hace años. Ángelo Chacín Martínez junto con Kenia Cárdenas Sánchez decidieron decirles no a las papitas y comida chatarra usando Caupí Crips. Usaron un tipo de fríjol llamado cabecita negra, modificado en Unicórdoba para tener más hierro y zinc, transformándolo en unas láminas crocantes.
Esas láminas traen un toque ácido del maracuyá mientras que el ají les da un punto ardiente. «Quitamos mucho sodio al igual que las grasas malas», cuenta Chacín, «y metimos fibra además de proteína de origen vegetal».
Por otro lado, María Belén Pacheco Araujo y Estefanía Pineda combatieron el desprecio de los niños por las hortalizas mediante Berna-Nugget. Las arvejas junto con la berenjena, más harina de maíz y un toque de especias, se convierten en nuggets listos para cocinar, sin químicos añadidos.
En pocos minutos quedan perfectos; vienen sellados al vacío y cuestan poco. El director Jairo Torres dijo que Innovafood 2025 mostró lo capaces que son los estudiantes. Las ideas dadas a conocer en Berástegui van más allá de ser originales: buscan solucionar necesidades del día a día mientras protegen la comida tradicional de Córdoba.
