Por Gerardo Joleanis Bello

Cerca de terminar su periodo, la gestión de Gustavo Petro, mediante la Policía, abandona una zona muy golpeada por bandas criminales sin respaldo.

El poblado Juan José, que pertenece a Puerto Libertador, está expuesto tras clausurar su puesto policial. En ese sitio del sur cordobés, existían 17 uniformados que cuidaban el entorno y fueron sacados, al parecer, por ausencia de espacios dignos y riesgos, dijo alguien a El Meridiano.

Tal situación pudo causar un lío jurídico hacia la misma institución policial, pues los agentes corrían peligro ante cualquier suceso, dada la inestabilidad donde operaba dicha base. Existen dos puntos que resultan bastante relevantes sobre este retiro del mando en dicho lugar.

Primero, la población, que abarca cerca de 2 mil 500 personas de Juan José y otro tanto de zonas aledañas, está indefensa ante el actuar de facciones delictivas que mandan allí, lo cual causa mucho miedo entre los moradores.

El corregimiento Juan José fue sitio de cruentos sucesos violentos, que incluyeron matanzas de rurales, así como arremetidas a efectivos de las tropas militares y policías, quienes han sido blancos tanto de insurgentes como de paramilitares. Por otro lado, esta medida ocurre al cierre de una gestión nacional que, como siempre, ignoró a los líderes regionales, tomándolos desprevenidos. El gobernador de Córdoba,

Erasmo Zuleta Bechara, fue quien alzó su voz criticando tal resolución, el político señaló: «A nombre de todos los cordobeses, sobre todo de los residentes del sur, solicito al Ministerio de Defensa y a la Policía, revisar este retiro en una zona golpeada por el conflicto, donde los agentes han dado mucha calma.

La administración departamental cooperará con la nación para mantener un puesto dotado para nuestros uniformados. Es una pésima señal clausurar un cuartel en terreno difícil cuando el gobierno actual está por salir».

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