Por Gerardo Joleanis Bello

El territorio Cordobés conmemora 73 años de historia, cultura, sabores y diversidad. Una nación que no solo vibra al son del porro, el bullerengue, el mapalé y la cumbia, sino que también se manifiesta con el espíritu en cada una de sus expresiones, con la felicidad que distingue a su población y la abundancia que surge de cada esquina de su territorio.

Córdoba es un conjunto de costumbres y tonalidades. La identidad única de sus 30 municipios resalta el espíritu de Caribe y Colombia. Desde el níquel de Montelíbano hasta el algodón de Cereté, desde la panificación de coco de Purísima hasta el plátano de Los Córdobas, cada región brinda su riqueza para edificar un departamento robusto, creativo y resistente.

Tuchín nos brinda el emblema que superó barreras: el sombrero vueltiao, mientras que Buenavista se llena de vida y arte en su Festival del Mapalé. Sin embargo, Córdoba también se degusta. Su cocina es una melodía de tradición y sazón: el mote de queso, el pescado fresco, la cabeza de gato, el arroz con coco y el chicharrón nos vinculan con nuestros orígenes y nos otorgan un sentimiento de acogida.

Es un departamento de biodiversidad, con ríos que otorgan vida, playas que cautivan, bosques que resguardan y cerros que protegen el espíritu de sus comunidades. En este lugar, la naturaleza no es simplemente un paisaje, es legado, es porvenir.

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