Por Gerardo Joleanis Bello

Alumnos de la I.E. Nuestra Señora del Rosario, ubicada en el corregimiento El Porvenir, protestaron a las afueras del colegio para demandar que las autoridades pertinentes reparen el deterioro de la escuela; también pidieron que la rectora estuviera presente.

Es esencial que los administradores aseguren que las sedes educativas tengan espacios dignos, seguros y funcionales, ya que de esto no solo depende la salud física de los alumnos, sino también la calidad del aprendizaje.

Una infraestructura en buen estado promueve la permanencia en la escuela, fomenta la concentración y crea un entorno que incentiva tanto a los alumnos como a los maestros. A pesar de que esto debería ser así, en ciertos centros educativos del departamento la realidad es otra.

Es relevante señalar que invertir en el mantenimiento y adecuación de las escuelas es una inversión en el presente y futuro de la comunidad, puesto que la educación prospera más efectivamente en ambientes que fomentan compromiso y confianza. 

En ciertas localidades, las manifestaciones se han vuelto cada vez más habituales debido al descontento social acumulado ante problemas que, en muchos casos, no se han solucionado durante años.  El incumplimiento de promesas por parte de las autoridades, la escasa inversión en infraestructura, las fallas en los servicios esenciales y el limitado diálogo con las comunidades han propiciado un ambiente de insatisfacción que se expresa en protestas.

Por lo tanto, es fundamental que la Alcaldía de San Antero implemente las acciones adecuadas para optimizar la infraestructura educativa del establecimiento.

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