Por Gerardo Joleanis Bello

El 15 de julio, el alcalde José Félix Martínez Bravo, junto con la Fundación para el Desarrollo Social y Económico de las Regiones (Fundesoecreg), estableció un acuerdo para la limpieza manual de varias playas: Pueblito, zona urbana, Dorado, La Rada, Notecebes, Broqueles, Santander y Río Cedro.

A pesar de este convenio, los resultados aún no son visibles para la gente, quienes expresan su insatisfacción. El contrato asciende a $557,142,857, con $390 millones provenientes de fondos públicos. La contradicción reside en que, si bien el acuerdo busca impulsar el turismo mediante playas limpias, los habitantes y visitantes reportan que estas siguen llenas de basura.

El propio documento señala que Moñitos cuenta con 28 kilómetros de litoral y que la falta de limpieza y mantenimiento limita el potencial turístico. Esto indica que la gestión de Martínez Bravo era consciente del problema y decidió destinar una suma considerable para resolverlo. Por ello, la ciudadanía espera ver playas realmente limpias, más allá de las imágenes o documentos.

Además, si el propósito del acuerdo no se está cumpliendo, surge la interrogante sobre quién supervisa. Dado que el municipio aporta el 70% de los fondos, el alcalde tiene la responsabilidad principal de garantizar el cumplimiento de lo pactado. Esto es clave, ya que la limpieza es vital para el turismo, principal sustento económico de Moñitos.

El acuerdo también contempla sanciones por incumplimiento, como una multa del 10% del valor total y la ejecución de la fianza. Los fondos públicos deben traducirse en acciones concretas. Si se destinaron $390 millones del presupuesto municipal para limpiar las playas de Moñitos, la comunidad merece saber cómo se ha gastado cada centavo, considerando que ese dinero podría haber financiado proyectos de infraestructura que beneficiaran a los residentes.

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